
martes, 13 de septiembre de 2011
Rafael Vivas Vivas- In memoriam

martes, 26 de julio de 2011
La Inseguridad
Como una probable solución a este flagelo me permito hacer las siguientes sugerencias:
Operación Desarme
Cuando yo llegué a Caracas en 1943, a mis 17 años, estudiaba en la Escuela Técnica Industrial en la esquina de San Lázaro y vivía en La Pastora. En mi recorrido diario, tanto a la ida como a la venida, era chequeado hasta dos y tres veces por la policía de entonces en busca de posibles armas blancas o de fuego.
La policía requisaba a todo el mundo, en: cines, autobuses, plazas, calles, y aeropuertos, incluso se presentaban a media noche en los prostíbulos de Caño Amarillo y Catia y chequeaban a todos los presentes, en busca de las fulanas armas.
Hoy en día vivo en Ciudad Guayana y en los últimos 60 años, jamás me ha chequeado un policía, salvo en los Aeropuertos internacionales y eso después del célebre 11 de septiembre.
Tampoco en los años 40 existían las Armerías para la venta al público de armas blancas y de fuego, con el visto bueno de las autoridades (CAVIN). Hoy en cada ciudad importante del país, existen hasta dos y tres Armerías para la venta de armas al público.
Soy de la más humilde opinión de que si se lograra revivir aquellas Ordenanzas Municipales, del Gobierno del General Isaías Medina Angarita, que autorizaban a la policía a efectuar esos concebidos chequeos en todas partes, habría menos armas en manos de los ciudadanos. Igualmente que también se ordenara la clausura de todas las Armerías a nivel nacional. Creo que de esta manera estaríamos haciendo “algo” positivo para disminuir las armas en poder de la ciudadanía.
Educar a nuestros jóvenes
Pero no basta con desarmar a la ciudadanía, tenemos que tratar de experimentar otras variables, que nos van a ayudar a disminuir los índices de inseguridad hasta niveles aceptables.
Por ejemplo:
Culturizar y sembrar conciencia en nuestra juventud desde la infancia.
Ya la ´hierba maldita´ está llegando a nuestros planteles de educación media, así como el licor prolifera en nuestros barrios. Tenemos que sembrar conciencia y esto sería una labor entre los padres de familia y los maestros de escuela, dictando charlas periódicas en los planteles y en los hogares, dando a conocer a los alumnos los peligros de la droga, el licor y sus efectos negativos.
Introducir cambios en nuestros liceos de bachillerato.
Podríamos convertir a nuestros liceos en liceos industriales semejantes a las escuelas técnicas o al colegio La Salle, por ejemplo. La Salle gradúa bachilleres industriales en especialidades de soldadura, electricidad, mecánica, ebanistería, etc., estos alumnos al graduarse pueden ingresar al mercado laboral y continuar estudios universitarios durante la noche, en cambio nuestros actuales bachilleres cuando se gradúan no saben hacer nada y si consiguen trabajo es como obreros o ayudantes, algunas veces de artesanos que no tienen ni 4to grado. Por esto algunos se sienten frustrados y terminan en manos de la delincuencia para subsistir.
Crear centros de capacitación agro-ganaderos e industriales a nivel nacional.
Re-educar a nuestros jóvenes delincuentes y no enviarlos a los retenes policiales como El Rodeo, Yare y La Planta. Estos retenes son centros de capacitación de la delincuencia. Deberíamos crear centros de formación artesanal, industrial y agropecuaria en diversas zonas del país para que en un periodo no mayor de tres años podamos convertir a estos delincuentes en personas útiles a la sociedad. Saldrían como peritos mecánicos, latoneros, electricistas, soldadores, oficinistas, ebanistas, ganaderos, agrícolas, etc.
lunes, 13 de junio de 2011
Excursión a Monte Carmelo - mayo 1937

Monte Carmelo es una aldea que se encuentra en un cerro frente a Cordero, capital del Municipio Andrés Bello. Esta aldea es muy conocida porque allí se encuentra una Iglesia con su campanario el cual fue semi destruida por el movimiento sísmico de 1932, ignoro la antigüedad de dicha Iglesia.
En febrero de 2007 estuve de visita en Cordero para la celebración del 70 aniversario de la creación del Municipio Andrés Bello, fue el orador de orden mi hermano el Arquitecto Fruto Vivas, acto celebrado en la Iglesia María Auxiliadora.
Al día siguiente en horas de la mañana los hermanos Vivas y algunos familiares nos fuimos a Monte Carmelo para asistir a la misa, observé que había una carretera asfaltada desde Cordero a la Iglesia incluyendo un puente sobre el río Torbes.
Después de la misa y cuando estaba en la placita frente a la Casa Cural tuve una gran satisfacción cuando estaba viendo los columpios y toboganes en la placita, fue cuando vino a mi memoria y empecé a recordar que una mañana del mes de mayo de 1937, a mis 11 años, fui uno de los alumnos de la escuela de Cordero que participó en una excursión organizada por el maestro Don Crisanto García.
Cómo no recordar la neblina, la Iglesia, la Casa Cural, el parque de diversiones y más aún el suculento sancocho de gallina que nos ofreció el Padre en la Casa Cural…
El maestro Don Crisanto García, Director de la escuela, organizó una excursión con los 10 alumnos del último grado para ir de visita a la iglesia de Monte Carmelo. Obtuvimos la autorización de nuestros padres y una mañana del mes de mayo de 1937 nos pusimos en camino.
Bajamos desde la meseta de Cordero hasta la orilla del río Torbes por un camino real bastante conservado y como a los 20 minutos estábamos cruzando el río por un puente colgante sólo para el uso de personas, las bestias cruzaban el río. Iniciamos la subida del cerro y el maestro García cada media hora nos hacía descansar cosa que aprovechábamos para comer paledonias “cucas” y quesos que llevábamos para el camino como avío.
Por fin, a eso de las 10 de la mañana y en medio de una inmensa neblina llegamos a la Iglesia y Don Crisanto nos llevó a la Casa Cural para conocer al Padre, Cura Párroco de la Iglesia, el Padre era amigo y conocido del maestro y más tarde nos ofreció un desayuno con cuajada de queso, papas sancochadas y chocolate (era época de cosechas de papas), y los 10 alumnos y Don Crisanto nos dimos un verdadero banquete.
Cuando salimos de la Casa Cural ya la neblina se había despejado y no cubría el cerro, el espectáculo que vimos, aún lo recuerdo, fue ver el pueblo de Cordero en su meseta con sus casas, calles, plaza desde la puerta de la Iglesia.
El Padre nos invitó a conocer la Iglesia y a rezar algunas oraciones cosa que todos hicimos. Cuando salimos nos fuimos a la placita que esta frente a la Casa Cural con sus toboganes y columpios y allí nos divertimos y jugamos hasta que Don Crisanto nos llamó y nos dijo: muchachos se acabo el jueguito, vamos a almorzar, la señora de la Casa Cural nos había preparado un sancocho de gallina y en un gran mesón junto al Maestro y al Padre éramos 12 personas comiendo y saboreando ese suculento sancocho con sus presas de gallina y trozos de mazorca de maíz tierno. Terminado el almuerzo el Padre tendió algunas esterillas en el piso del comedor y nos dijo, reposen un rato antes de iniciar el regreso al pueblo, no sólo reposamos, algunos se quedaron dormidos hasta que nos llamaron para iniciar el retorno.
Como a las 4 de la tarde nos despedimos del Padre y de la Señora de la Casa Cural dándole las gracias por las atenciones que recibimos, nos dirigimos a Cordero y el regreso como era en bajada nos pareció muy corto y a eso de las 5 de la tarde estábamos frente a la escuela donde nos esperaban nuestros padres y familiares.
Así termino esa excursión a Monte Carmelo a mis 11 años de edad que recuerdo con nostalgia y cariño.
Foto:http://www.corpoandes.gov.ve/corpoandes/perfiles/tachira/andres_bello/