martes, 22 de abril de 2008

Juicio a la Democracia - Fruto Vivas

Este artículo fue escrito por mi hermano Fruto Vivas con motivo de la privatización de la Siderúrgica del Orinoco C.A de Ciudad Guayana, la cual afortunadamente acaba de ser nacionalizada el dia 9 de abril de este año por el Presidente de Venezuela Hugo Chávez.


El Universal, 11 de Febrero de 1998

Coro, 28 de enero de 1998, año de la venta de mi país, año de la vergüenza

A los valientes misioneros que hoy juzgan la “democracia” venezolana.

¡Son tiempos de Bolívar!

No es a la democracia a quien hay que juzgar ,es a los que han envilecido a la democracia a los que han utilizado la democracia ,para llenar sus arcas con el dinero del pueblo, a los que han castrado las esperanzas de un pueblo noble que si cree en la democracia. A los que han inventado todas las artimañas para escamotear los votos humildes del pueblo, utilizando hasta la saciedad el arma más peligrosa contra el pueblo: los medios de manipulación.

He luchado toda mi vida contra una sociedad dividida entre explotadores y explotados, y es ahora cuando descubrimos que una sociedad de manipuladores y manipulados.

E n un país ,donde el Presidente de la República afirma por la prensa que estos son los años mas brillantes de la democracia desde la independencia, no se podía esperar tamaña insolencia contra el pueblo, que ha sido esquilmado, vejado, vilipendiado, empobrecido por él y sus compinches supuestos líderes de esta democracia, desbancadas las arcas del Banco Central que Pérez Jiménez dejó llenas hasta el tope, y que en un verdadero acto de soberanía , se trajo todo nuestro oro de Estados Unidos y un Presidente “democrático” lo despachó, enviando todo el oro para Londres sin que nadie chistara y después poner en venta los sistemas de transporte aéreo, de todas las industrias básicas, petróleo, hierro, aluminio y finalmente el oro. Sin importar un comino, la vida biológica, los peces muertos por mercurio. Y sobre todo, el agua de la selva amazónica, más valiosa que el oro y todos los diamantes del mundo, porque es nuestra vida de hoy y de mañana.

Desbancados los hospitales de medicinas.

Desbancado el Seguro Social.

Desbancada la Agricultura.

Dejando al pueblo inerme con una inflación del 32%, con la pobreza crítica más alta de América ¿son estos los días más brillantes señor Rafael Caldera?, cuando nos quedamos sin país, sin esperanza. Para vender este país como usted lo ha hecho había que consultar al pueblo democráticamente, porque esos bienes no son suyos privados, son de todos nosotros y solo nosotros en un acto soberano y democrático podemos disponer para lo que mejor convenga, pero jamás la venta, para que esos ingresos sean dilapidados por los mismos que han saqueado el país.

Mientras PDVSA recibe los más altos ingresos por la gasolina que vende en Estados Unidos y Europa, al pueblo se le aumentan el valor de los combustibles a los más altos niveles.


Esa gasolina es nuestra y debemos darla al pueblo a los precios justos que él puede pagar.

Una sucia democracia que lleva dos Presidentes ladrones convictos y confesos, otra vez al Congreso, nos da una idea de la inmensa pudrición del poder, donde todos los valores éticos han desaparecido.

Que abrió los garitos de juego de envite y azar prohibidos por nuestras leyes y que solo el Estado controlaba como las loterías y carreras de caballos, usando sus ingresos para fines benéficos (aun cuando no es justificable éticamente). Estos garitos son los centros de corrupción más peligrosos de esta sociedad envilecida. Son centros de consumo de drogas y narcolavado y hablamos de un gobierno social “cristiano”.

Que eliminó la enseñanza de la Historia y borró la gesta heroica libertaria de la memoria de las nuevas generaciones. Sencillamente porque no hay nada más subversivo contra la corrupción que el ejemplo de nuestros libertadores.

Que puso en venta el bosque de Uverito, obra de 30 años de perseverancia que nos pueden permitir hoy construir todas las viviendas del pueblo. Como lo han hecho los pueblos del Caribe y el sur de los Estados Unidos desde el siglo pasado.

Una democracia donde sus líderes no han levantado su voz contra todas las ignominias hechas contra el pueblo de América.

Que no levantó su voz cuando las garras de fuego de Inglaterra masacraron soldados argentinos en las Malvinas que luchaban por su soberanía.

Que permitió a los Estados Unidos invadir un país bolivariano y bombardear los barrios pobres de Panamá para poner preso al Presidente de Panamá, bajo el supuesto de narcotraficante.

Que no alzó su voz cuando el país más poderoso de la Tierra agredió, invadió y asesinó impunemente a los heroicos habitantes de Grenada.

Que cerró los ojos en la invasión a la República Dominicana y que ha permitido el acto más inhumano contra un pueblo como lo es 38 años de bloqueo al pueblo de José Martí de Nicolás Guillén, de Antonio Maceo, Antonio Guiteras, Alejo Carpentier, Ernesto Lecuona y porque no de Fidel Castro.

Un acto condenado por el Papa con una contundencia total desde el mismo corazón de Cuba.

Nos apena recordar los negros días de los bombardeos con NAPALM sobre el heroico pueblo de Viet Nam y el silencio cómplice de sus socios demócratas venezolanos.

Y después la Guerra del Golfo. Donde una gavilla de países poderosos agredió a un pequeño país árabe que cometió el error de reclamar un territorio que le había sido arrebatado. La ferocidad de esa guerra no se hizo esperar y a nombre de las Naciones Unidas se cometió ese genocidio.

“Silencio total de cómplice de nuestros Demócratas”.

Vimos a los rusos masacrar el pueblo de Chechenia y no hubo una sola voz solidaria con ese pueblo.

Ese es un pedazo de la historia de estos 40 años de falsa democracia donde hemos perdido el país. Nuestras esperanzas y nuestros sueños, no nos queda otra arma, la única, la más poderosa, la más terrible. Que es el Pueblo unido.

A él y a nosotros todos nos toca asumir el reto de rescatar a nuestro país.

Volver a ser los Estados Unidos de Venezuela o sea el PUEBLO UNIDO de Venezuela en una sola voz ,en una sola fuerza ,dispuestos todos a construir la esperanza.

Son tiempos de Bolívar.
Son tiempos de Libertadores.
Hemos vuelto a perder nuestra independencia, nuestra soberanía, nos han hipotecado la conciencia.

Otro Bolívar nacerá y ese BOLIVAR ES EL PUEBLO.

Fruto Vivas